Pucha don Juan Guillermo, nuestro querido maestro nos ha decepcionado nuevamente, bueno en realidad no tanto, pero que lata que cuando alguien no entiende de que se trata un asunto se ponga en contra de este.
Lo que yo entiendo, modestamente, es que los derechos de autor deben ser propios, osea me pertenecen, y si alguien quiere lucrar con mis creaciones DEBE darme una tajadita de ese lucro.
Pero si otro lo que quiere es difundir cierta idea, o hacer accesible mi creación (una biblioteca pública, una revista de una ONG, un sitio web del tema) puede tomar mi obra y citarla, reproducirla, etc.
Un poco más lejos se puede ir y permitir que se reproduzca sin mi consentimiento, pero siempre que desde antes yo lo permita, obvio que no dejaré todo a la disposición de todos, porque sino no tiene sentido.
El problema es que algunas personas se asustan con la libertad de los creadores de decidir que regalan y que no (entendamos que no por ser aprobada la ley todo es de todos sin consultar a nadie eso es ridículo), pero insisto me llama la atención cuando un músico se asusta porque otro músico pone su disco gratis en la web. ¿creeran que uno como usuario dejará de comprar el de ellos porque bajó el de otro? OSEA yo bajé el In Rainbows de Radiohead y no por eso dejé de comprar un disco de Fernado Hubiergo (jajajajaja).
Asi como si dejo mis tipografías en la red, no se dejará de comprar las de Erik Spiekermann y un larguísimo etcétera.
Mi comentario en el blog de GT:
creo que la palabra comunismo está mal utilizada todo el rato.
porque los derechos de autor no son de ningún partido y repartidas para todos por igual. sino las obras directamente accesibles para todo y de propiedad de cada uno.
sin duda es una actitud libertaria, pero no comunista.
otra reflexión sobre lo mismo, que va mucho más allá que la ley y la necesidad de debatirla, es que a mi me parece que compartir es bueno, y que, citando el ejemplo de las necesidades básicas de GT, si alguien no tiene para comer otro – que si tiene – debería darle un poco, y entender esa falta de moral, que si no tienes para comer es cosa tuya, y de ahí compararla a ver una película, o a la prohibición por precio de la misma posibilidad para esa misma persona pobre, es una crueldad en si misma, aceptar esas diferencias sociales para mi no es debatible, es maldad.
como siempre, profe, y claudio y alberto, mis opiniones se cuestionan otra cosa más profunda: ¿somos tan egoístas?
El tema no está en quién gana plata al CREAR algo, sino quién no puede ACCEDER a lo mismo. La cultura bebería ser una plaza pública, no un recinto privado.